RECESIÓN DE ENCÍAS

La recesión de las encías y la presencia de pus alrededor de los dientes y las encías son signos frecuentes de una enfermedad periodontal avanzada, la periodontitis. Deberías consultar con un dentista lo antes posible para que te examine y diagnostique. Sólo un dentista podrá confirmarte si realmente tienes periodontitis. Un mal sabor en la boca o el mal aliento pueden ser síntomas de que sufres periodontitis u otras condiciones en forma simultánea. Sólo consultando con un dentista se podrá determinar exactamente qué es.

¿CUÁL ES EL PROBLEMA?

La recesión de encías y la presencia de pus alrededor de los dientes y las encías son signos frecuentes de una enfermedad periodontal avanzada, la periodontitis. Deberías consultar con un dentista lo antes posible para que te examine y diagnostique. Sólo un dentista podrá confirmarte si realmente tienes periodontitis. Un mal sabor en la boca o el mal aliento pueden ser síntomas de que sufres periodontitis u otras condiciones en forma simultánea. Todos estos son signos de infección en las encías y en el hueso alrededor de los dientes. La periodontitis es una condición grave y representa una de las causas más frecuentes de la pérdida de dientes.

 

Ilustración: A la derecha se muestra la recesión de la encía junto con la placa dental y la inflamación. En contraste, a la izquierda se muestra una encía normal y saludable.

 

¿CUÁL ES LA CAUSA?

La periodontitis es causada por la acumulación de placa dental. Los mecanismos de defensa del cuerpo provocan una reacción inflamatoria. Tanto las bacterias como la inflamación resultan en una destrucción irreversible de los tejidos gingivales que cementan el diente a la mandíbula. Esta destrucción resulta en pus. El pus contiene bacterias y células y tejidos muertos del cuerpo, así también como otros productos ocasionados por la inflamación. A medida que los tejidos gingivales se destruyen, las encías ceden haciendo que los dientes luzcan más largos y amarillos. La recesión de las encías puede ser una de las causas de la sensibilidad dental.

 

El mal aliento tiene muchas causas; las más frecuentes son las bacterias que forman placa dental alrededor de los dientes y debajo de las encías. Muchas bacterias también pueden acumularse sobre la superficie de la lengua. El pus también puede contribuir al mal aliento dado que normalmente el mismo presenta un olor desagradable. El mal aliento no siempre proviene de la boca. Tu dentista podrá informarte sobre las causas del mal aliento.

 

Es posible que un mal sabor en la boca provenga de alguna fuente de pus y otros productos inflamatorios y bacterias involucradas en la periodontitis.

¿QUÉ HACER?

  1. Programa una revisión dental lo antes posible. Estate preparado para contarle a tu dentista sobre tu condición, hace cuánto tiempo la has notado, tus antecedentes médicos, y especialmente si padeces alguna condición como una enfermedad cardíaca o diabetes y cualquier medicamento que estés tomando.
  2. No te retrases. Comienza a realizar un esfuerzo extra con tu higiene oral diaria. Es muy probable que la acumulación de placa dental sea un factor principal en tu condición. Por lo tanto, la remoción es muy importante para detenerla y evitar que empeore. A menudo, las encías inflamadas sangran cuando se realiza una buena higiene oral. No te preocupes por esto – es signo de que estás en el lugar de la inflamación. Aunque tu condición parezca mejorar, ¡debes asistir igualmente a tus citas de revisión dental lo antes posible!
  3. Asiste a todas las visitas que tengas programadas. Tu equipo dental trabajará contigo para remover la placa dental, limpiar las bolsas periodontales y ayudar a reducir la inflamación. Sólo tu equipo dental puede determinar el mejor curso del tratamiento para ofrecerte. Este puede incluir más visitas de raspado y alisado radicular, cirugía de las encías o incluso extracciones.
  4. La recesión de las encías también se puede presentar como consecuencia de una técnica de limpieza incorrecta. Las misma incluye la utilización de presión excesiva sobre el cepillo, cepillado riguroso y el uso de un cepillo mal diseñado con cerdas duras.

 

A continuación se proporcionan consejos generales para una higiene oral segura pero efectiva. Recuerda seguir las instrucciones específicas proporcionadas por tu dentista o higienista dental.

 

 

For all teeth and gums:

 

Cepilla todos los dientes y encías minuciosamente con un cepillo de buena calidad diseñado para alcanzar y ayudar a limpiar todas las áreas de difícil acceso. Es aquí donde la placa dental se acumula– especialmente a lo largo del margen y debajo de las encías y entre los dientes.

 

Ilustración: los cepillos de dientes con cerdas extremadamente estrechas pueden llegar más lejos -debajo de las encías y entre los dientes, en las áreas de difícil acceso- que las tradicionales cerdas “de puntas redondeadas”.

 

Sostén el cepillo de modo tal que las cerdas apunten hacia el margen de la encía en un ángulo de 45 grados con respecto a las raíces del diente. Desliza el cepillo hacia delante y atrás, asegurándote que todas las superficies y todas las caras de los dientes sean cepilladas equitativamente. Hacerlo correctamente, debería tomar aproximadamente dos minutos. Consulta con tu higienista dental acerca de qué técnica es la más adecuada para tu boca.

 

Ilustración:   Una de las claves de la Técnica de Bass es ubicar las cerdas en un ángulo de 45 grados respecto al diente.

 

Entre los dientes:

 

Los cepillos no pueden limpiar todas las áreas de difícil acceso entre los dientes—un lugar que a menudo sangra y en donde comienzan las enfermedades periodontales. Utiliza un cepillo interdental a diario para limpiar entre cada uno de los dientes. Utilizando un producto correctamente diseñado, la limpieza interdental resultará muy sencilla y muy efectiva. El hilo dental también puede ser utilizado en lugar de, o conjuntamente con, los cepillos interdentales aunque suela creerse que el uso del hilo dental es más difícil.