MAL ALIENTO

El mal aliento, también llamado normalmente mal olor bucal o médicamente halitosis, es muy frecuente. Para muchas personas resulta pasajero, y se presenta por ejemplo cuando se levantan. Para otras puede ser un problema persistente y recurrente. Afecta a personas de todas las edades. La causa más común es una mala higiene oral, donde las bacterias en la placa dental producen derivados odoríferos cuando no se las remueve. El mal olor también puede originarse desde las fosas y senos nasales, el estómago o los pulmones por el aire exhalado.

Sobre el Mal Aliento

Es difícil para uno mismo notar el propio mal aliento. La mayoría de las personas descubren que tienen mal aliento cuando un familiar o amigo cercano se lo dice, o notan la reacción de las personas más allegadas. El mal aliento puede provocar vergüenza y puede llevar al aislamiento social, afectando la calidad de vida.

 

Ilustración: Detectar el mal aliento en uno mismo resulta casi imposible.

¿Qué causa el mal aliento?

Hay muchas causas posibles. Muy frecuentemente, el olor es causado por los microorganismos que viven en la boca, la garganta y las fosas nasales. Estos microorganismos producen compuestos de sulfuro volátiles que poseen un olor característico y similar al de huevos podridos y amoníaco. Además de las bacterias, las partículas de comida en descomposición, las células muertas provenientes de la mucosa oral y la saliva estancada, todas contribuyen a los olores desagradables. El mal aliento también puede ser causado por alimentos volátiles como las cebollas, el ajo y las especias. El consumo de tabaco y alcohol también puede ocasionar un olor distintivo y desagradable.

 

¿Cómo puedo detenerlo?

Primero, asegúrate de mantener la mejor higiene oral que puedas, cepillando todos tus dientes y los espacios interdentales con cepillos e hilo dental. La mayor parte de las bacterias que se alojan en la boca, se encuentran en la superficie de la lengua. Por lo tanto, resulta importante limpiar la lengua diariamente.

 

Ilustración: La superficie de la lengua esta formada por numerosas grietas y surcos que atrapan a las bacterias y a los restos de comida– una fuente frecuente del mal aliento.

 

Algunas personas pueden limpiar su lengua cepillándola con el cepillo de dientes. Para otros, la lengua resulta muy sensible, suave o cosquillosa, por eso deben utilizar un limpiador lingual especialmente diseñado. Estos están diseñados para limpiar la parte suave de la lengua y pueden remover las bacterias de entre los pliegues y grietas de la superficie. Elige un limpiador lingual que combine cerdas y raspadores para obtener resultados óptimos.

 

 

Si notas que el olor no mejora, aunque resulta difícil que lo notes por ti mismo, consulta con tu dentista e higienista dental para que controle tu higiene oral y limpieza de la lengua y para que descarte causas dentales. Tu dentista podrá derivarte con un médico para una evaluación más exhaustiva sobre causas médicas como diabetes, trastornos estomacales o problemas hepáticos o renales.

 

Si la causa es bacteriana, los enjuagues bucales terapéuticos pueden proporcionarte algún beneficio. Muchos enjuagues bucales no tienen una acción anti-placa o anti-bacteriana y simplemente cubrirán el olor temporalmente. Pídele a tu dentista o higienista dental que te recomiende un enjuague anti-placa o anti-bacteriano.

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